DELIRIO

Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.
El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un
camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo
pedazos los vidrios.

Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista
dice:

- “Mire amigo, jamás haga eso otra vez! Casi me mata del susto!”
El pasajero le pide disculpas y le dice:
- “No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro”
El taxista le dice:
- “Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista”
- ¿Y que hacia antes?
- Fui chofer de carroza funeraria durante 25 años”

Querido Julius: No habreda de multiplicarse este poema como si de una zarza feuran cayendo espinos y deviniendo en nuevas zarzas, y ased hasta que todo el horizonte fuese ese zarzal de la ira, esa zarza ardiendo de los muertos y escombrados en las fosas criminales, en los basurales del olvido?La banda del quejigo, siempre ahed.Un abrazo grande, compa.Tu Vedktor

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